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¿Está lista la agroindustria para participar en los mercados voluntarios de carbono?

Los mercados de carbono surgieron como una respuesta ante el alarmante incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero durante las últimas décadas, lo que hizo evidente la necesidad de tomar medidas para mitigar dicho impacto y contener el cambio climático global.

En este sentido, la evidencia científica indica que las actividades humanas están acelerando la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, lo cual tiene un impacto negativo en la salud de las personas, pero también pone en riesgo su seguridad alimentaria, al afectar directamente a la producción agrícola.

¿Cómo va la implementación de los mercados de carbono?

Es importante mencionar que el primer paso para la implementación de los mercados de carbono se dio en 1992, durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, evento en el cual los países participantes se comprometieron a estabilizar la emisión de gases de efecto invernadero, mediante la toma de medidas precautorias para anticipar, prevenir o minimizar las causas del cambio climático.

Posteriormente, en 1997, durante la firma del Protocolo de Kioto, se definió la estructura y el funcionamiento de los mercados de carbono, para impulsar los proyectos de inversión en países en desarrollo, relacionados con la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, para así obtener ingresos económicos adicionales, a través de la venta de bonos de carbono a empresas en países desarrollados.

En 2021 en el mundo existían 64 instrumentos de fijación de precio al carbono (cubriendo el 21.5% de las emisiones mundiales), siendo el comercio de emisiones (en los mercados de carbono) y los impuestos sobre el carbono los principales; en lo que respecta a los mercados de carbono, se tienen mercados de cumplimiento y mercados voluntarios.

Aunque los mercados de carbono tienen más dos décadas desde su concepción, su implementación es extremadamente compleja, pues se requiere del actuar de múltiples partes involucradas; eso sí, en los últimos años se ha tenido un interés cada vez mayor, tanto por las autoridades responsables de las políticas públicas, como por los tomadores de decisión de las industrias, como en este caso es la industria agrícola.

Situación de los mercados voluntarios de carbono en Estados Unidos

Para analizar los mercados de carbono en los que participa un país, en este caso Estados Unidos, hay que tener presente que existen dos mecanismos que funcionan a la par: 1) los mercados de carbono internacionales en los que empresas u organizaciones de dicho país participan, y 2) mercados locales que solo funcionan dentro del país en cuestión.

En Estados Unidos uno de los mercados voluntarios de carbono más importantes es Verified Carbon Standard (VCS), con 1,808 proyectos certificados y siendo la agricultura uno de los 16 sectores productivos que aceptan. También está el Climate Action Reserve (CAR) del estado de California, que nació en 2008 y que cuenta con más de 55 proyectos registrados, muchos de ellos relacionados con agricultura

Ahora bien, en Estados Unidos los mercados voluntarios están siendo impulsados por el auge de los mercados de cumplimiento, como el Cap-and-Trade también de California, el cuarto mayor mercado de carbono en el mundo, solo superado por los mercados de China, la Unión Europea y Corea del Sur. La razón es que todavía muchos proyectos de mitigación de carbono quedan fuera de los mercados de cumplimiento, cuyos requisitos son más estrictos, lo que implica una gran oportunidad para el surgimiento de más mercados voluntarios de carbono.

Y una cifra que es importante mencionar: al día de hoy 9 de cada 10 proyectos del continente están en Estados Unidos, con una superficie de 1,330 hectáreas, que tampoco es que sea una superficie considerable, lo que indica sin duda que los mercados de carbono, de cumplimiento y voluntarios, apenas están comenzando a surgir.

Situación de los mercados voluntarios de carbono en Latinoamérica

En Latinoamérica, los países que lideran la implementación de instrumentos de fijación de precio al carbono son Chile, Colombia, México y Argentina, y aunque estos países en su conjunto suman siete diversos impuestos sobre el carbono, los mercados voluntarios de carbono en lo que respecta a agricultura todavía brillan por su ausencia, sin embargo, ya están surgiendo los primeros proyectos piloto, que a su vez están impulsando el establecimiento de marcos regulatorios en estos países. De hecho, en México actualmente se tiene un programa piloto de un mercado de carbono, donde participan empresas con más de 100,000 toneladas de emisiones anuales, aunque está dirigido para el sector energético y otros, como automotriz, cementero, metalúrgico, petroquímico, etc., dejando todavía fuera a la agricultura.

Un punto importante que se debe mencionar es que cada vez más empresas de la región están interesadas en comprar bonos de carbono para compensar las emisiones en sus operaciones y cadenas de suministro, lo que sin duda resulta interesante, porque la parte de los vendedores está siendo superada por la de los compradores, de forma tal que el reto en los siguientes años es poder satisfacer la demanda.

Además, diversos especialistas coinciden en que Latinoamérica tiene un enorme potencial en cuanto a los mercados de carbono, siendo la gran limitante en estos momentos la falta de políticas públicas que impulsen este tipo de mecanismos, aunque se espera que en la próxima década el panorama mejore, en especial por la presión que las empresas del sector privado están ejerciendo sobre los gobiernos.

Y de hecho, las empresas del sector agrícola son las que están encabezando dicha presión, pues existe un gran interés por parte de las cadenas de valor agroalimentarias para participar en mercados de carbono, pues cada vez queda más claro que los actores agrícolas pueden tener importantes ingresos por concepto de la venta de bonos de carbono.

¿Qué necesita la agroindustria para entrar a los mercados de carbono?

La Unión Europea es la región pionera en el desarrollo de mercados de carbono, seguida por Estados Unidos y Canadá, y más recientemente Asia; en este sentido se espera que Latinoamérica se convierta pronto en la siguiente región de relevancia para los mercados de carbono.

La realidad es que la región se está preparando para ello, pues los objetivos climáticos de reducción de la huella de carbono están claros para la mayoría de los países, además de que ya se han introducido ciertos cambios legislativos iniciales que buscan detonar un cambio mayor, y claro, también se tiene el ejemplo de Estados Unidos y Canadá, para definir qué ha funcionado y por qué.

Ahora bien, la industria agrícola tiene todo lo necesario para liderar el desarrollo de mercados de carbono en el continente, además claro, de que la reducción de la huella de carbono de la agricultura es de suma importancia si se quieren cumplir con los compromisos del Protocolo de Kioto.

De hecho, ya hay empresas que están haciendo pruebas en este sentido, pagándoles a los agricultores por establecer de manera voluntaria prácticas agrícolas sostenibles, como la rotación de cultivos, los cultivos de cobertura, los digestores anaeróbicos, las franjas vegetales, la plantación de árboles y la labranza de conservación, prácticas que tiene por objetivo mejorar la salud de los suelos y reducir su erosión, principalmente.

Sin embargo, si se quiere tener el impacto deseado, estos programas de compensación de carbono deben llevarse a una mayor escala e incluirse en un mercado de carbono, de forma tal que todos los esfuerzos se puedan regular y seguir.

Además, la existencia de mercados de carbono permite que más interesados en comercializar bonos de carbono puedan ingresar, por lo que un factor que será fundamental para alcanzar el éxito es la organización por regiones o por cultivos, para así garantizar que todos los participantes de las cadenas agroalimentarias puedan acceder a un determinado mercado de carbono.

ProducePay y su compromiso con la sustentabilidad de la agricultura

En ProducePay queremos reducir la huella de carbono de las cadenas de suministro, para lo cual nos hemos aliado con ALLCOT, una alianza estratégica que tiene como objetivo impulsar el primer Programa de Compensación de Carbono en el sector de productos frescos (frutas y hortalizas) de la industria agrícola.

De esta manera los compradores de producto fresco pueden alcanzar sus objetivos de reducción de carbono e impulsar la sustentabilidad de la agricultura, mientras que los productores pueden generar ingresos adicionales como proveedores de créditos de carbono, lo que los motiva a producir de manera cada vez más sustentable.

Fuentes: Green Finance LAC y Deloitte

Conoce más sobre el primer Programa de Compensación de Carbono en la industria.