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¿Qué necesita la agricultura vertical en interior para alimentar al mundo?

En 2021 la agricultura en ambientes controlados tuvo su mejor año en los Estados Unidos y Canadá, con muchos proyectos surgiendo para cubrir las necesidades que emergieron de los problemas logísticos que enfrentaron las cadenas de suministro de productos frescos.

Además, las granjas verticales en ambiente controlado llaman mucho la atención de los medios, quienes brindan cobertura a los nuevos proyectos, lo que ha ayudado a que muchos obtengan buenos montos de financiamiento; algunos ejemplos de esto son: Upward Farms, que recientemente anunció sus planes para construir la mayor instalación de agricultura vertical en el mundo; Soli Organic, que logró una inversión de 120 millones de dólares por parte de The Decennial Group; y Vegpro, que invirtió 55 millones de dólares en su primera instalación de invernaderos con huella de carbono neutral.

Y cuando hablamos de agricultura en ambientes controlados o agricultura en interiores, está se asocia con la agricultura vertical, permitiendo crear sistemas de producción altamente intensivos en los que el aprovechamiento de los recursos es el máximo objetivo, además de que se busca tener el mercado cerca para que la distribución se realice rápido.

En los últimos años ha surgido el debate sobre si la agricultura vertical en ambientes controlados puede alimentar al mundo o no. Personalmente creo que a muy largo plazo, este tipo de sistema de producción realmente podría alimentar al mundo en su totalidad, pero en la actualidad hace falta mejorar los sistemas en algunos puntos para empezar a avanzar en esa dirección.

Mayor diversidad de cultivos

La agricultura en ambiente controlado resulta impresionante al verla, pues las instalaciones asemejan avanzados laboratorios tecnológicos, que parecen tan distantes de la visión tradicional de la obtención de alimentos en campo.

Sin embargo, mediante una simple búsqueda en la red podemos darnos cuenta de que su producción está enfocada mayoritariamente a las lechugas en sus diversos tipos y variedades, con cierta presencia de col rizada, albahaca, cebollín, menta, etc., es decir, solo hortalizas de porte pequeño, mientras que para el caso de las frutas la única que llega a aparecer en la búsqueda es la fresa.

No quiero minimizar la importancia de estos cultivos, porque quienes se dedican a su producción saben que representan una excelente oportunidad de negocio, dado que un sector de los clientes prioriza el consumo de productos con la mayor frescura posible; pero si quiero hacer la reflexión sobre lo que hace falta para tener mayor diversidad de cultivos en este tipo de sistemas de producción.

Todos sabemos que la agricultura vertical en ambientes controlados se ha enfocado en las hortalizas de hoja, debido básicamente a su menor peso, en comparación con hortalizas de fruto y frutas, lo que permite que se puedan tener varios niveles de producción; de hecho, esta es justamente la razón por la cual las hortalizas de fruto y las frutas han quedado fuera de este método de producción hasta ahora.

Parte de la solución al reto de incorporar algunas hortalizas de fruto y árboles frutales radica en impulsar el desarrollo de variedades de porte pequeño.

En la producción extensiva, para diversos frutales se han desarrollado variedades de porte más pequeño, de forma tal que el manejo y la cosecha se faciliten, sin embargo, para que la agricultura vertical en interiores pueda aplicarse a estos cultivos hace falta que se desarrollen incluso variedades más pequeñas, que sean manejables en espacios reducidos.

Neutralidad en el gasto energético

Otro punto importante para considerar es que las granjas en interiores presentan un consumo elevado de electricidad, ya que como la producción se realiza en un lugar cerrado, se tiene que sustituir la luz solar por luz artificial, lo que puede llevar a que en algún momento las necesidades energéticas de la producción de alimentos se disparen, si es que estamos considerando un posible incremento de este tipo de producción en la siguiente década.

Eso sí, hay que tener en cuenta que actualmente ya se utilizan sistemas de iluminación led altamente eficientes, los cuales son cada vez más accesibles porque sus precios han bajado de manera considerable en los últimos años; pero no hay que olvidar que la producción agrícola está tendiendo a la sustentabilidad, impulsada por la presión que comienzan a ejercer ciertos sectores de consumidores, de modo que dicha energía debería provenir de fuentes renovables.

Actualmente la fuente de energía más viable para este tipo de producción son los paneles solares, cuyo costo también se debe considerar en el análisis económico del proyecto, de forma tal que se pueda estimar cuánto tiempo se tardará en amortizarlos.

Aunque hay que tener en cuenta que la producción en interiores requiere de una conexión segura a la red eléctrica y de un generador para casos de emergencia, pues, aunque en la operación normal debería de poder funcionar con la energía proveniente de fuentes renovables, en caso de que exista algún problema los cultivos no esperan, y la falta de luz durante un período prolongado se podría traducir en una pérdida total de las plantas.

Este aspecto puede ser sencillo de solventar, pues ya muchos proyectos de agricultura vertical en ambientes controlados están contemplando desde su origen la obtención de energía mediante fuentes renovables, pero más allá de esto, un punto que ayudaría mucho sería el impulsar alguna certificación que asegure que las granjas de interior están teniendo un gasto neutral de energía, porque sin duda sería poner el ejemplo para el resto de la producción agrícola.

¿Y los rascacielos de granjas?

Los proyectos más modernos de agricultura en interiores, en los cuales se aplica también la agricultura vertical, tienen entre 8-12 niveles de producción, lo que se traduce en alrededor de 10-15 metros de altura, siendo que la idea es que cada vez se alcance una mayor altura, para poder tener más niveles de producción.

Sin embargo, creo que llegaremos al punto en el que el tamaño de las estructuras (metálicas principalmente) podría convertir a la producción en algo riesgoso, por lo que será necesario comenzar la era de los rascacielos de granjas.

Si existen rascacielos de oficinas no veo porqué no puedan existir rascacielos de granjas, los cuales además permitirían la producción de cultivos de mayor tamaño y peso, que las estructuras actuales no soportan.

Por ejemplo, en un edificio de 40 pisos de altura, de 30×20 metros de área, se tendría la superficie equivalente a 2.4 hectáreas, aunque como la producción en interiores es mucho más intensiva, posiblemente se podría obtener el mismo volumen de producción que en 24 hectáreas de agricultura extensiva, considerando que la inversión que se realiza se debe traducir como mínimo en un incremento de la producción de 10x.

Sin duda la agricultura vertical en ambientes controlados tiene un enorme potencial para alimentar al mundo, siempre y cuando los retos existentes se afronten adecuadamente.

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